El incremento supone casi un 15% respecto a 2016 por el tirón de los vinos rosados y tintos

Hemos comenzado el año con la impresionante  cifra récord de 2.465.284 botellas de vino certificadas frente a las 2.145.636 del año anterior. Un incremento del 14,90% respecto a la añada del 2016. Este Consejo Regulador basa este crecimiento en sus referencias enológicas procedentes de las uvas de variedad albarín y prieto picudo que son aquellas que nos hacen únicos y nos diferencian del resto de denominaciones. Además, este incremento coincide con el año en el que celebramos nuestro décimo aniversario.

Este incremento se ha producido en todas las especialidades, donde el rosado alcanza un 15,08% más, el tinto joven sumó un 14,68% más y el joven roble aumentó hasta llegar a  un 22,17% más. El mayor incremento se produjo en los tintos con crianza que alcanzaron las 122.788 botellas con la contraetiqueta de la denominación de origen frente a las 83.680 del año anterior, lo que supone una increíble cifra de crecimiento del 46,73%. Por su parte, los blancos se mantienen en cifras de la añada anterior. Así, mientras el albarín apenas pierde 2.000 botellas, son casi las mismas que gana el verdejo. Los tintos experimentan un importante incremento hasta llegar a las 678.376 botellas frente a las 560.580 de 2016 con un crecimiento del 20,65% más.

Destacamos la importancia del incremento en las certificaciones (319.684 botellas más que en 2016), especialmente de rosado (201.678 más), por volumen, y de los tintos joven (43.753 más), roble (38.642 más) y, especialmente, del crianza (39.108 más) en términos porcentuales (casi un 47% más).

Todas estas cifras y porcentajes confirman la solidez de la oferta del vino de referencia de la zona de producción, el rosado, cuyo consumo sigue creciendo, y la buena evolución de los tintos, que año tras año ganan posiciones en el mercado.

Agradecemos el extraordinario esfuerzo que realizan las bodegas, incluso en el aspecto inversor, y los enólogos en busca de la máxima calidad de los tintos a partir de una uva singular pero muy delicada que exige muchos cuidados en los procesos elaboradores que no sólo resultan complejos, sino también muy costosos por la necesaria disponibilidad de los medios técnicos y el inmovilizado al que deben hacer frente.

Diez años después de nuestro nacimiento, estas cifras revelan una gran evolución en el volumen de producción en esta Denominación de Origen.

Gracias a todos los que hacéis posible que en un año tan difícil como este 2017 termine con una noticia tan positiva.

Prensa:

Denominación de Origen Tierra de León